Herramientas para la participación adolescente

Tamaño del texto
  • Texto más grande
  • Tamaño normal
  • Texto más pequeño
Home Kit 5
Presentación

Adolescencia y participación constituyen la base conceptual de todos los materiales producidos en el marco del proyecto Herramientas para la participación adolescente (guías y videos), más allá de la especificidad temática que cada una de las guías y películas contempla. Por ello, se sugiere que no se trabajen los kits 2, 3, 4 y 5 sin previamente hacerlo con el primero, compuesto por la guía Adolescencia y participación y el cortometraje El ropero. Para abordar con mayor eficacia otras temáticas que tienen que ver con el mundo adolescente, se vuelven indispensables, y puntos de partida, las siguientes nociones: la perspectiva constructiva del concepto de adolescencia, la descripción y las implicaciones del derecho a la participación, la significación del tratado internacional que consagra los derechos humanos de la infancia y la adolescencia —la Convención sobre los Derechos del Niño—, la relación entre adultos y adolescentes y la fundamentación teórica de la metodología lúdico-reflexiva.

Reconocer la diversidad de las expresiones adolescentes es tal vez uno de los aspectos más relevantes para asegurar su participación y su ciudadanía. No se restringe a la participación ni a la expresión a través de medios predefinidos por otros, y menos de los legitimados por los adultos. Existen manifestaciones culturales que les son específicas, imposibles de categorizar por su constante mutación y transformación, y es a través de ellas que los adolescentes hacen escuchar su voz y exteriorizan su percepción del mundo. También en este campo, el desafío de los adultos es entender y aceptar sin prejuzgar.

Más allá de las formas tradicionales de participación, los adolescentes inventan, generan e improvisan otras que se atribuyen como propias. Sería contraproducente desplegar un menú de ellas porque es en el ejercicio cotidiano y cambiante que van surgiendo y desapareciendo, traducidas a menudo a través de la música, el baile, los graffiti, la poesía, el teatro, la escritura, el video, la radio, la moda, los tatuajes, la informática y otros muchos lenguajes característicos de las culturas adolescentes. Es frecuente que los adolescentes adopten un nuevo lenguaje y lo conviertan en un universo diferente del anclaje adulto.

Los derechos culturales son una puerta abierta para que la adolescencia se proyecte en su más pura originalidad. A través de ellos se reconoce a los adolescentes como sujetos sociales capaces de construir y de crear solos o junto a otros. Por este motivo, sería un error estigmatizar o idealizar las expresiones adolescentes, en lugar de reconocer en ellas una voz legítima que le da forma estética a conductas y lenguajes propios.

Esas culturas tienen una dimensión social y política que no debe desconocerse. Desde ellas se critica, se afirma o se descalifica, en ellas se acentúan o atenúan las tensiones que los adolescentes viven en sus relaciones con el medio. Ellas les abren también un espacio para sus primeras experiencias colectivas de participación y convivencia. Allí pueden reconocerse y ser reconocidos como ciudadanos capaces de comprometerse con el fortalecimiento de una sociedad que protege y ampara sus derechos fundamentales.