Revisando valores y prácticas
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[…] el cumplimiento de la Convención nos obliga a todos a revisar valores y prácticas sociales cotidianas. En un mundo cada vez más mediático, en el cual los hechos adquieren su dimensión o comienzan a existir porque se ven en la televisión, se escuchan en la radio o se leen en los diarios, el ciudadano común reafirma sus prejuicios, exacerba sus pasiones o va dando forma a sus ideas influido sistemáticamente por ese intercambio cotidiano y familiar con los medios.
[…] [El de los medios es] un discurso que parecería no haber tomado nota de la urgencia de revisar percepciones, valores y lugares comunes, que refuerza prejuicios y estigmatiza a algunos jóvenes por su condición social.
No cuestionamos el hecho de que los adolescentes, más allá de su condición socioeconómica, son capaces, tal como los adultos, de cometer delitos muy graves y que ello debe generar una reacción del Estado. Sin embargo, dicha reacción debe ser garantista de los derechos de estos jóvenes, reconociendo […] el respeto a las disposiciones contenidas en la CDN y la normativa de las Naciones Unidas.
Contrariamente a ello, y seguramente sin proponérselo, la construcción de la noticia, en muchas oportunidades, termina ofreciendo elementos para promover el control social punitivo sobre los jóvenes, alentando las diferencias sociales en la consideración de los delitos y creando una imagen de peligrosidad de los grupos juveniles más desfavorecidos económicamente.
I. Konterllnik, en L. Arfuch: Crímenes y pecados: de los jóvenes en la crónica policial, pp. 5-6.





